BOLETÍN

El órgano informativo de la Biblioteca del Seminario Conciliar de Medellín

Stromata fue una idea originaria del P. Jorge Andrés Marín quien la propuso al equipo de apoyo de la Biblioteca para su posterior puesta en marcha. La finalidad del boletín es vincular a cada uno de los miembros de la comunidad del Seminario (seminaristas, padres formadores, profesores y algunos usuarios externos) a la vida de la biblioteca: obras, autores adquisiciones, etc. (de ahí que el nombre responda a eso: fragmentos, retazos, pedazos pues se está dando a conocer la biblioteca por áreas). El órgano se lanzó por vez primera con ocasión de las fiestas del idioma (cerca del 23 de abril del año 2004) con una periodicidad mensual que se ha sostenido hasta el presente.

Stromata posee una estructura fija compuesta por cuatro secciones que se desarrollan bajo un tema común (un área del conocimiento según el sistema de clasificación). Así pues la primera de las secciones se aproxima a la editorial o presentación, que ha estado a cargo del director de la biblioteca ella es el abrebocas de la temática a desarrollar; la segunda, está destinada a la biografía de un autor propio del área del conocimiento tratado; en la sección siguiente se trascribe un párrafo de una de la obras dicho autor que, ciertamente, ha de estar en nuestra colección además se indican las obras y ubicación topográfica que de él se tengan. Finalmente encontramos a EX – LIBRIS sección destinada a informar a todos los lectores el ingreso a circulación de la nuevas adquisiciones de la biblioteca.

El boletín pretende pues acercar a todos a la biblioteca y descubrir en ella las riquezas podemos adquirir en el gran tesoro que se esconde en los estantes de ella.

Alguna inquietud o sugerencia puedes escribirnos a:
stromatasemayor@yahoo.es



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ÚLTIMA EDICIÓN
Marzo 2008

Órgano Informativo || Biblioteca || Seminario Mayor
LA ÉTICA DEL PODER
UNA VISI ÓN AL PENSAMIENTO POLÍTICO DE TOMÁS DE AQUINO

No hay duda de que vivimos un momento de la historia, que podríamos caracterizar por una actitud de sospecha que se levanta de manera casi que generalizada hacia la práctica política, que en los últimos tiempos, ha venido mostrándose llena de vicios humanos que la han desviado de la finalidad que en realidad tiene: guiar a la comunidad política hacia la consecución del bienestar social.

Y frente a los desvíos de nuestros gobernantes, seguramente muchos nos hemos preguntado acerca del lugar que ha de ocupar la ética en la política, a la que vemos actuando las más de las veces, sin ningún control, y ocupada en intereses particulares, que la alejan de su meta real.

Esta pregunta, que no es nada nueva, ha recibido muchas respuestas en la historia, algunas de ellas tan pesimistas, como aquellas que han dicho de la política “humana, demasiado humana”, incapaz de responder a ideales éticos, que quedarían como meros ideales de gobierno, inalcanzables para seres humanos que, teniendo el poder, lo utilizan para sus propios medios.

En este campo, no es inútil recordar la discusión de Nicolás de Maquiavelo, respecto de la razón de estado, o sea, el fin al que el estado aspira, pero que el mismo Maquiavelo presenta como un problema de pasiones humanas, que terminan decidiéndose por intereses personales antes que los del colectivo; pero por otro lado, podemos ubicar también la figura de Tomás de Aquino, cuyos planteamientos políticos, que muchos califican de utópicos, se convierten en un llamado a que quien ostenta el poder, lo haga en función de las razones superiores de la paz y la unidad social, sin las cuales, todo gobierno está deslegitimado desde el principio.

La teoría política del Aquinate, tiene sin duda mucho que decirnos hoy, en especial a nuestra sociedad, que por pensarse desde los ideales liberales de la secularización, ha dado pie a que el poder se mezcle con peligrosos intereses que desdicen de su naturaleza y de su verdadero oficio: el de llevar a la sociedad a buen puerto, tan segura como el capitán dirige al navío al puerto de su destino.

TOMÁS DE AQUINO
1225– 1274

Santo Tomás de Aquino (1225-1274), llamado Doctor Angélico y doctor communis.

Nació en una familia noble en Roccasecca (cerca de Aquino, en Italia) y estudió en el monasterio benedictino de Montecassino y en la Universidad de Nápoles. Ingresó en la orden de los dominicos en 1243. Completó sus estudios en París, de la mano de su maestro, San Alberto Magno.

En 1256 a Tomás de Aquino se le concedió un doctorado en Teología y fue nombrado profesor de Filosofía en la Universidad de París. El Papa Alejandro IV le llamó a Roma en 1259, donde sirvió como consejero y profesor en la curia papal; y luego regresó a París en 1268.

En 1272 se fue a Nápoles, donde organizó una nueva escuela dominica. En marzo de 1274, mientras viajaba para asistir al II Concilio de Lyon, al que había sido enviado por el Papa Gregorio X, cayó enfermo. Falleció el 7 de marzo en el monasterio cisterciense de Fossanova. Fue canonizado por el Papa Juan XXII en 1323 y proclamado doctor de la Iglesia por el Papa Pío V en 1567.

El gran mérito de Santo Tomás fue el de organizar el conocimiento de su tiempo y ponerlo al servicio de la fe. En su esfuerzo para reconciliar fe con intelecto, creó una síntesis filosófica de las obras y enseñanzas de Aristóteles y otros sabios clásicos: de San Agustín y otros padres de la Iglesia, de Averroes, Avicena, y otros eruditos islámicos, de pensadores judíos como Maimónides y Solomon ben Yehuda ibn Gabirol, y de sus predecesores en la tradición escolástica. Santo Tomás consiguió integrar en un sistema ordenado el pensamiento de estos autores con las enseñanzas de la Escritura y la doctrina de la tradición.

Santo Tomás fue un autor prolífico en extremo, con cerca de 800 obras atribuidas. Las dos más importantes son Summa contra Gentiles (1261-1264), y, sobre todo, Summa Theologiae, que comenzó a escribir en 1265.

“La intención de cualquier gobernante debe dirigirse a que cuanto él se encarga de regir procure la salvación. Porque compete al capitán conducir la nave al puerto de refugio, conservándola intacta contra los peligros del mar. Pues el bien y la salvación de la sociedad es que se conserve su unidad, a la que se llama paz, desaparecida la cual desaparece así mismo la utilidad de la vida social, e incluso la mayoría que disiente se vuelve una carga para sí misma. Luego esto es a lo que ha de tender sobre todo el dirigente de la sociedad, a procurar la unidad en la paz. Pues no delibera con rectitud si no consigue la paz en la sociedad sujeta a él, como tampoco el médico actúa correctamente si no sana al enfermo a él encomendado. Porque nadie debe deliberar sobre el fin al que debe tender, sino respecto de los medios que conducen a ese fin. Por ello el apóstol recomendó la unidad al pueblo fiel: preocupaos, dijo, de guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Luego un régimen será tanto más útil cuanto m ás eficaz fuere en conservar la unidad de la paz”.

Fragmento de La Monarquía, capítulo II
Santo Tomás de Aquino.

R E F E R E N C I A S
  • INICIACIÓN A TOMÁS DE AQUINO: SU PERSONA Y SU OBRA. 189.4 / T689
  • LA FILOSOFÍA DE LA CIENCIA SEGÚN SANTO TOMÁS. 189.4 / S225
  • SANTO TOMÁS. 189.4 / B844
  • SER Y PARTICIPACIÓN: ESTUDIO SOBRE LA CUARTA VÍA DE TOMÁS DE AQUINO. 189.4 / G643
  • ESTUDIOS DE METAFÍSICA TOMISTA. 189.4 / G216e
  • LA FILOSOFÍA DE LA CULTURA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO. 189.4 / G727
EX-LIBRIS

192 / R961ef
ENSAYOS FILOSÓFICOS.

194 / F762d
UN DIÁLOGO SOBRE EL PODER.

193 / S373s
SOBRE LA VOLUNTAD DE LA NATURALEZA.

194 / D555
ARTÍCULOS POLÍTICOS DE LA ENCICLOPEDIA.

194 / B499m
MEMORIA Y VIDA.

142.3 / K15me
LA METAFÍSICA DE LAS COSTUMBRES.

R 230.03/ D545c
DICCIONARIO CRÍTICO DE TEOLOGÍA.

268.4 / M516
LOS SERVIDORES Y SERVIDORAS EN LA CASA DEL SEÑOR.

226.2 / C323
MATEO Y LOS MÁRGENES.

226.5 / M728
EL EVANGELIO DE JUAN.

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